sábado, 2 de octubre de 2010

LA NOCHE DE LOS DIABLOS (Italia-España, 1972)

Título original: La notte del Diavoli. Dirección: Giorgio Ferroni. Intérpretes: Gianni Garko (Nicola), Agostina Belli (Sdenka), Roberto Maldera (Jovan), Teresa Gimpera (Elena), Cinzia De Carolis (Irina), Luis Suárez (Vlado), Umberto Raho (Doctor Tosi), Rosita Torosh (Enfermera). Duración: 72 minutos (versión comentada).

Síntomas: Un Hombre es encontrado en estado de shock en un lugar apartado de la montaña. Ingresado en un hospital psiquiátrico el paciente parece no recordar nada de lo que le ha acontecido. Hasta que recibe la visita de una misteriosa joven que hace que regrese de manera traumática el recuerdo de un horror un descriptible.

Diagnóstico: La familia Wurdalak de Tolstoi, uno de los grandes clásicos de la literatura vampírica, ha tenido hasta ahora dos interesantes adaptaciones al cine. La más famosa de ellas pertenece a ese tríptico de historias terroríficas, Las tres caras del miedo, dirigida por el gran Mario Bava. La otra versión, ya adaptada a un tiempo contemporáneo a su rodaje, es este título sin duda menos conocido pero que merece una oportuna revisión.

Precisamente en esa contemporaneidad encontramos uno de los aspectos más interesantes del film en cuestión. Su traslación a los tiempos modernos logra un mayor contraste entre una sociedad rural, supersticiosa y de creencias medievales, y el moderno mundo de donde proviene el protagonista “traspasado” de manera accidental a una realidad alternativa, ese alejado caserón donde habita una familia dominada por el miedo y la superchería.

Su director Giorgio Ferroni era un férreo artesano de la serie B curtido en el Peplum y el Spaguetti western y especialmente recordado dentro del género fantástico por otro film de culto, un mini-clásico del gótico italiano: El molino de las mujeres de piedra, obra de subyugante lirismo y estética bavariana. En La Noche de los Diablos Ferroni se acerca al, por lo general, sofisticado mito del vampirismo desde una inédita óptica mucho más rural y tosca, despojada del romanticismo que suele acompañar a estos personajes. La estética, aparición y ataque de los Wurdalak aquí se asemeja más a la brutal imagen que de los muertos vivientes dio Romero apenas unos pocos años antes, que a la elegancia y seducción del vampiro clásico. Así, el film nos muestra, especialmente en su clímax final, imágenes sin duda inquietantes que quedan grabadas en el recuerdo del espectador, como esas apariciones fantasmales al acecho en la ventana de la vieja masía, o esos niños-vampiro riendo desde las ramas de un árbol.

Ferroni impone al relato un tono seco, descarnado, lejos del manierismo de Bava, creando un clima de inquietud y desasosiego con elementos tan sencillos como un constante sonido del viento silbando entre los árboles del bosque (un bosque gris, inhóspito, casi amenazante), o una dirección de actores igualmente espartana, donde incluso las relaciones amorosas resultan frías y distantes (con ello Ferroni logra un efecto doble, ya que el espectador ve dificultada su capacidad de discernir quien es humano y quien ha sido “poseído” por los wurdalak). A este tono sombrío de la cinta contribuye sin duda los decentes efectos especiales (máxime cuando tenemos en cuenta el ajustado presupuesto con el que se contaba) de un tal Carlo Rambardi, padre del horror cósmico de Alien (1979) o la entrañable criatura extraterrestre de E.T. (1982).

En el reparto encontramos varios rostros conocidos para el aficionado como Gianni Garko, actor que aprovechó cierto aire a lo “Franco Nero” para incorporar a uno de los icónicos personajes del Spaguetti salidos al rebufo de Django: Sartana. Junto a él la bellísima Agostina Belli, mejor actriz de lo que aparenta su filmografía y a la que recordamos en otros títulos fantásticos como Holocausto 2000, (donde protagonizaba un sonado revolcón con Kirk Douglas) o Ivanna. Otra actriz recurrente en el género es la curvilínea Teresa Gimpera, entonces conocida modela, musa de la Escuela de dirección de Barcelona y que paseó su buen tipo en títulos como Fata Morgana, La casa de las muertas vivientes, El refugio del miedo o Último deseo. Y por último señalar a nuestro Luís Suárez, anguloso actor español que traumatizó a toda una generación con su indeseable personaje de Tonet en la serie Cañas y Barro, dirigida por Rafael Romero Marchent.

Aunque La noche de los diablos está lejos de ser una obra maestra (a este respecto hay que decir en su favor que se intuye una evidente mutilación en el metraje que nos ha llegado, con lo cual es difícil calibrar el resultado final), sí supone una de las co-producciones más dignas que entre España e Italia se llevó a cabo en un momento de eclosión incontrolada del fantástico. Eso, unido a que no es precisamente uno de los films más conocidos del género hacen de por sí que merezca un rinconcito en esta MADHOUSE.


Créditos iniciales de La Noche de los diablos

No puede perdérsela: El aficionado al cine de vampiros (y de zombis, ¿por qué no?)
Abstenerse: Los amantes del vampirismo en su vertiente más edulcorada, tipo Crepúsculo.

Existe una edición en DVD pobre, sin siquiera la banda original en italiano, pero algo es algo.

9 comentarios:

punkandroll dijo...

La vi hace ya bastante pero la recuerdo con agrado, gracias por recordarla en tu blog y animo a todos a verla, ademas esta editada en dvd por filmax y lo de si esta cortada o no pues no sabria decirte, han hecho tanto daño a muchos films que no me extrañaria que tambien aqui cortaran algo...
Saludos

miquel zueras dijo...

Hola, Quimérico: desconocía por completo esta adaptación de Wurdolak, la buscaré en DVD. Por cierto, me gustaría mucho que le echaras un vistazo a un relato corto que publiqué en mi blog el 11 de diciembre de 2009 en el que me basé en el Wurdolak. Saludos. Borgo.

adrián esbilla dijo...

Esta ve te me has adelantado tú. Fantastica reseña de una pelí a descubrir pero ya. Coincido en que lo mejor es el choque entre la localización contemporánea y el terror atávio-folklórico. En eso y en que Agostina Belli es fabulosa en todos los sentidos.
Por cierto, la Gimpera hizo de vampira en otra muy rescatable joyita de los 70, la muy desconocida "La tumba de la isla maldita", que dirigió Julio Salvador y donde actuaba otra desprovechada, Patty Shepar y además el asturiano Frank Braña hacía un pale de vieho marinero que avisaba de la maldición sin que nadie le hiciera caso al pobre.

Quimérico Inquilino dijo...

Punkandroll, ignoro si la versión en DVD es la versión completa. Yo he visto la emitida por Tv hace unos años y los bruscos saltos de imagen así como la ausencia de desnudos me hacen sospechar de la tropelia. Con todo, lo que queda, sigue teniendo un misterioso poder subyugante.

Miquel, ya he leido el relato y respondido en tu blog. A mí es un relato que siempre me ha fascinado y tu variación me ha gustado mucho. Es sorprendente que no se haya adaptado más veces al cine. No te pierdas pues este título.

Jajaja, Adrian, algo me decía que no tardarías en dedicarle una entraa a ste semidesconocido film, puesto que sé que también te encuentras entre sus admiradores. Teresa Gimpera desarrolló una enferemiza actividad fantástica en aquellos años. "La tumba de la isla maldita" la tengo pendiente pero no tardará en caer. Y pues eso, Agostina Belli es una de las grandes desaprovechadas del cine europeo. Por algo Risi contó con ella en su Perfume de mujer. La buena de Patty también es canela fina.

Saludos a todos!

PEPE CAHIERS dijo...

¡Qué grande Carlo Rambaldi!. También creó el King Kong de Dino de Laurentiis.

Alimaña dijo...

¿Te puedes creer que creo que no la he visto? ya estoy perdidendo el tiempo por lo que veo... el caso es que he estado tentado de comprarla en dvd y finalmente no lo he hecho. Es una de estas que no sabes si has llegado a ver, y por unas circunstancias u otras no acabas de visionarla nunca...En fin, gracias por la oportunidad única que me brindas para verla. Sigue así Quime
Un abrazo.

Quimérico Inquilino dijo...

Cierto, Pepe. Rambaldi ha sido uno de los grandes de los efectos especiales y aunque aquí estaba en sus inicios hace una labor meritoria con los pocos medios con los que cuenta.

Ali, yo creo que te gustará. Sin ser una gran película tienen un no se qué, una atmósfera verdaderamente opresiva y macabra. El DVD como digo, está pelado pero ignoro la calidad de imagen y sonido delmismo. Si al final te animas a comprártelo ya nos contarás.

Un saludo a ambos

Víctor Bilbao dijo...

La crítica siempre dijo de ella que, aunque mediocre, era superior a muchas del mismo pelo que se hicieron por aquél entonces de principios de los setenta. Y puede ser verdad, pero sigue siendo más bien mala.
Se inspira, más mal que bien en una obra de, nada menos, León Tolstoi, donde aparecían esos seres misteriosos y terroríficos: los Wurdalak.
Sin embargo, la película es más bien aburrida, bastante lenta y con contados momentos de intensidad dramática.
En todo momento parece que habrá algo verdaderamente bueno, de impacto visual, de terror, aunque sea contenido, pero lo cierto es que van pasando los minutos y la sensación de pérdida de tiempo se acrecienta.
Solo sus primeros veinte minutos, hasta que un flash-back nos retrotrae a la estepa rusa, están bien. Todavía no sabemos qué nos espera y la presentación del protagonista resulta vistosa y muy misteriosa. Pero, salvo escenas como el enfrentamiento entre el abuelo y la Wurdalak o el final de la película, que tampoco es para tanto aunque no está mal, el resto es, a veces mediocre y otras simplemente tonto.
Los efectos especiales, vistos hoy en día resultan ridículos, aunque en aquellos tiempos estaban bien, pero desde que vimos "Un hombre lobo-americano en Londres" todo lo anterior parece más bien chapucero.
Muy bellas Teresa Gimpera y Agostina Belli y convincente Gianni Garko, una actor italiano a quien su famoso personaje "Sartana" le dio una inmensa popularidad, pero le encasilló, creo, gravemente, pues tenía una calidad superior a la media.

Quimérico Inquilino dijo...

Pues sí, una película muy limitada aunque si creyendo que tienen sufieciente interés como para echarle un vistazo y que detaca por encima de la cantidad de subproductos de la época. También es verdad que yo le tengo un cariño especial.