jueves 9 de julio de 2009

EL GORILA BLANCO (USA, 1945)

Título Original: The White Gorilla. Director: Harry L. Fraser. Intérpretes: Ray Corrigan (Steve Collins / Konga, el gorila blanco/ Narrador), Lorraine Miller (Ruth Stacey), Charles King (Morgan), Francis Ford (Mr. Stacey), Budd Buster (Carter), George J. Lewis (Hutton). Duración: 62 minutos.

Síntomas: El guía de una expedición llega a la cabaña de Morgan, en medio de la Jungla. Allí narra como todos sus compañeros han sido capturados por una tribu indígena mientras él ha tenido que vérselas con un furioso simio blanco.

Diagnóstico: Yo no sé a vosotros, pero a mí llega el verano y me dan unas ganas locas de ver gente correteando por la jungla en taparrabos, saltando de liana en liana y haciendo literalmente el mono. El verano lo tengo asociado yo a las películas de Tarzán y similares. Pero claro, este no es el lugar adecuado para comentar films tipo La Senda de los elefantes ,El Libro de la selva, Jungle Jim… a no ser que encontremos una película como la que nos ocupa, considerada, con toda la justicia del mundo, sin duda el punto más bajo de estas “Jungle Adventures”, el mayor despropósito de las explotaciones del “King Kong” de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. Y lo más curioso del caso es que son dos películas en una. Pero mejor vayamos por partes:

Imaginad que vuestro ritmo de trabajo es, no de una, sino de hasta seis películas al año. Claro, eso supone un coste, y además está el tiempo que hay que dedicar a esta frenética actividad. Que si conseguir financiación, que si escribir un guión, buscar a los actores y técnicos, localizaciones, etc, Todo eso lleva lo suyo, no creáis. Luego está el rodaje (omitimos ensayos, que visto en los parámetros en los que nos movemos no deben saber ni lo que es). Y para finalizar la post-producción: revelado, montaje, doblaje, recursos musicales, la promoción… Si quitamos una semanita de descanso entre peli y peli (para pensar en el siguiente engendro que vas a pergeñar) te quedan aproximadamente mes y medio para cada película. ¡Uf, tiempo de sobra!
Así que coges una película que se rodó en 1927 (da igual que sea muda, mejor, así no hay que cambiar los diálogos) y dónde, mira qué casualidad, tú eras el guionista. Coges algunos documentales de la época, ruedas unas secuencias con unos pocos actores (cinco) en un decorado que simula una cabaña en la jungla y que te servirá de enlace entre imagen e imagen del film mudo y algún exterior en el jardín de detrás de tu casa con un tío vestido de gorila y ya está. Película nueva. El invento se llama "The White Gorilla".

Eso es, a grosso modo, el film que hoy nos ocupa. Pero pasemos a describir con mayor detalle este proceso, que no tiene desperdicio.
La película de 1927 que se saquea en cuestión es “Perils of the Jungle” y se trata en realidad de un serial de aventuras compuesto por 10 episodios. Harry L. Fraser fue su guionista y ahora la utiliza para el 70% del metraje de su nueva producción. Para unir los “cachos” usa un 10% de insertos de documentales sobre fauna salvaje y crea el personaje de un guia de expedición que herido y exhausto llega a la taberna de Morgan, ubicada en mitad de la Jungla (desde luego el ojo comercial de este Morgan no tiene precio). Allí narra a los presentes (tres tipos y la hija de uno de ellos que tampoco sabemos muy bien que hacen allí), los acontecimientos que han hecho que llegara hasta ellos en tan lamentable estado. Y por medio los citados insertos que narran una estrafalaria aventura donde nuestros protagonistas (los del film mudo de 1927) intentan escapar de una peligrosa tribu y una manada de leones hambrientos. Pero claro esto entraña numerosos problemas a la hora de la narración.
Así, por poner un ejemplo, resulta especialmente divertido como el guionista intenta justificar que este guía que narra la historia observe toda la acción sin participar nunca en ella. Los actores que escuchan la narración no son tontos, claro, y le preguntan una y otra vez lo que nosotros nos estamos preguntando: "¿Y por qué no les ha echado una mano?" Entonces el guía se inventa una serie de excusas a cada cual más jocosa del tipo de “los seguía a cierta distancia para no correr riesgos” o “fascinado por lo que acaba de contemplar, me quedé pegado al suelo”. Claro que eso no justifica cómo el guía es capaz de ver la acción que trascurre dentro de una cueva o en el interior de una cabaña cuando, claramente, observa siempre todo lo que narra escondido entre unos arbustos o subido a un árbol.

A estas alturas del artículo, alguno ya se estará preguntando ¿y el gorila blanco? Pues poco que contar. El gorila es insertado en la trama con calzador (como todo lo demás, por cierto) y su única misión es aderezar un poco los fragmentos del guía, que entretanto que ejerce de continuo “voyeur” de la acción central, tiene que vérselas de vez en cuando con este primate de muy malas pulgas.

Este tío no pierde detalle en toda la película

En ese sentido decir que las pocas escenas del gorila, en el que incluso se enfrenta a otro enorme simio de color negro, son las partes más entretenidas del film y en muchos momentos recuerdan a las luchas que Godzilla protagonizará con otros monstruos unos años después en aquellos gloriosos “Kaiju Eiga” japoneses. El final de la cinta, a partir de que los exploradores que han escuchado la narración se disponen a rescatar a la otra expedición (la que pertenece al serial de 1927) alcanza tan grandes dotes de bizarrismo que es mejor que no os adelante nada. Básteme decir que el final es el mismo que corresponde al clásico tema de la Bella y la Bestia pero contado con inusitada torpeza: el primate siempre acaba perdiendo el pellejo ante la visión de unas faldas en unas secuencias finales impagables.

Esta peli es un gazapo:
Hablar de gazapos en un film como este carece de sentido. Su simple gestación es un puro gazapo. La narración se va embarullando cada vez más hasta extremos casi incomprensibles con tal de intentar explicar todo lo que está apareciendo en las imágenes del viejo serial y justificarlas con la presencia de ese guía que todo lo ve aunque nunca intervenga con los demás protagonistas. Resulta más que evidente qué las imágenes de la aventura pertenecen a un viejo film: la estética, los códigos de interpretación del cine mudo (mucho más exagerado para suplir las palabras), por no hablar de la simple cuestión técnica de velocidad de proyección que es de 16/18 fotogramas por segundo en el cine mudo (con el consabido movimiento precipitado que produce) y que choca evidentemente con los 24 f.p.s de las imágenes rodadas en 1945 hacen imposible la fusión de ambas tramas ni para el espíritu más cándido.
También es evidente que lo rodado de relleno se produce en unos exteriores que para nada simulan una jungla africana, sino un parque en las afueras del estudio. Paradójicamente en cambio, los trajes de gorila están más logrados de lo que se pudiera esperar en una producción de esta categoría y es obvio que en este apartado es donde más esfuerzos se vertió o simplemente conocían al tipo que los alquila y les hizo un buen precio, vete tú a saber.

En cuanto al elenco (el de 1945) poco que destacar. Para ahorrarse nóminas el propio actor que hace de Steve Collins, el guía y narrador es el que interpreta al Gorila Blanco. Esto no tiene que extrañarnos si atendemos a que este especialista (más que intérprete) era el “gorila oficial de Hollywood” interpretando todo tipo de primates en más de una veintena de films y que debutó precisamente en la mítica “Tarzan the Ape Man”(1932), primer film de la saga protagonizada por el mítico Jhonny Weismuller. Su partenaire, Lorraine Miller, no era más que una chica jarrón de la serie B, sin ningún papel destacable en su filmografía y que aquí sale en el tercio final lo justo para que el Gorila se encapriche de ella y precipite el desenlace. Curioso no obstante que el padre de la chica estuviera interpretado por Francis Ford, hermano del gran John Ford y habitual presencia en los films de este.

“The White gorilla” tuvo una especie de secuela el mismo año (faltaría más) titulada “White Pongo” que en realidad sólo comparte al simio blanco y que suele ser frecuentemente confundida con la aquí comentada. Y poco más que señalar. “El Gorila Blanco” supone de calidad cinematográfica y de diversión, lo mismo que esos famosos “Retrospecter” de un popular programa de televisión.
Denostada por la inmensa mayoría, que la achacan de aburridísima, a mí en cambio no me lo pareció en absoluto, enfrascado como estaba en ver como salían una y otra vez del entuerto de justificar cosas injustificables, cada vez de una manera más absurda y convirtiendo esta película en una experiencia francamente muy cercana al surrealismo. Aún así he de reconocer, como suele ser habitual en este blog, que el film solo podrá satisfacer a aquellos que, como un servidor, sean apasionados seguidores de los mayores niveles de estulticia y desfachatez que un cineasta pueda llegar a alcanzar con tal de ofrecer al espectador menos exigente carnaza. Algo que, como observamos por la reseña adjunta, ya era tan antiguo como la propia concepción de este maravilloso arte que es el cine.

Tráiler de este White Gorilla

No puede perdérsela: El que quiera conocer uno de los primeros ejemplo de explotación, en su vertiente más desvergonzada. Ríete tu de Bruno Mattei.
Abstenerse: Quien no tenga la más mínima curiosidad por estos remiendos de film.
Comprarla: Sólo en DVD de importación, junto a otra "perla" simiesca.
Enlace Emule: 1945 - El Gorila Blanco.avi

jueves 2 de julio de 2009

CARNE DE TU CARNE (Colombia, 1983)

Director: Carlos Mayolo. Intérpretes: Adriana Herrán (Margaret), David Guerrero (Andrés Alfonso), Santiago García, Vicky Hernández, Carlos Mayolo, Sebastián Ospina. Duración: 86 minutos.

Síntomas: Historia gótica de amor entre dos adolescentes hermanos de madre, durante la dictadura militar de los años 50 en Colombia. A través de la relación incestuosa los amantes son poseídos por los fantasmas de sus antepasados y se convierten en criaturas caníbales y vampíricas que siembran el terror en la región al confundirse con mitos autóctonos.

Diagnóstico: Sólo del país de “Cien años de soledad” y que se encuentra tan íntimamente ligado a la violencia podía gestarse una película como esta. Y ahora el lector podrá preguntarse ¿qué tiene que ver la célebre novela de García Márquez con el interminable historial violento de Colombia? Pues simple y llanamente que de la combinación de ambos universos parece surgir este atípico film, extraño y diferente al resto del cine de terror latinoamericano.

Ambientada durante la dictadura militar de Rojas Pinilla, Carne de tu carne es un film que navega entre una malsana atmósfera de extrema violencia desde el primer minuto. A pesar de su buena prensa, no estamos ante una obra maestra; el film es confuso, deslavazado y con algunas lagunas de ritmo, pero sí que es cierto que cuenta con suficientes elementos para hacérnosla más que interesante, como el certero retrato que de la sociedad burguesa colombiana hace, o esa escalofriante y sórdida atmósfera que va creciendo hasta una orgiástica explosión final de sexo y sangre.
Su director, Carlos Mayolo fue de los pocos directores colombianos que trataron de una forma u otra el género terrorífico. Junto al otro cultivador del género en este país, Jairo Pinilla crearon una corriente que se ha dado a llamar “Gótico tropical” y cuyo máximo exponente estamos ahora comentando. Pero Mayolo, al contrario que otros directores del fantaterror, siempre estuvo interesado por un cine social en un país donde el narcoterrorismo, las guerrillas, los paramilitares y el crimen organizado lo mantienen en un estado de crisis permanente. Amante del género fantástico, Mayolo dedica el film nada más y nada menos que a dos iconos del mismo como son Roger Corman y Roman Polanski, no en vano su película favorita era “Cul-de-sac”, cuya influencia se deja ver aquí en alguna que otra secuencia.
Así, a pesar de estar ambientada la trama en 1957, su desenlace no es sino metáfora de los últimos años de la historia de Colombia, simbolizada aquí por estos dos medio-hermanos que son perseguidos por un ineludible pasado de violencia. El clímax de la película comienza con la visita de los dos hermanos a su tío-abuelo Enrique, “oveja negra” de la familia y apartado del resto de parientes supuestamente por ser comunista. En casa del tío Enrique, tras descubrir un baúl con viejos recuerdos se dan cuenta que este mantuvo una relación incestuosa con su hermana (abuela de ambos jóvenes, recientemente fallecida). A partir de ahí se dan lugar varias alucinaciones en las cuales aparecen todos los antepasados de los chicos: Una monja, un político, un médico maniaco sexual... sin duda parábola todos ellos de los distintos estamentos del país. Observados por esos fantasmas, los adolescentes caen en un estado de locura y lujuria, de sangre y sexo, donde el caso de incesto se vuelve a repetir. Sin querer descubrir el desenlace, si que debo mencionar ese poderoso plano final, con los muertos levantándose de la tierra en la mejor tradición de Lucio Fulci, mirando hacia el horizonte y dispuestos a comenzar de nuevo esa locura de violencia, sangre y carne que les ha llevado a ese estado. Toda una metáfora de una Colombia siempre convulsa y en el que su pasado violento, “sus muertos” regresan una y otra vez para borrar de un plumazo cualquier tregua que haga pensar que la paz es algo más que una utopía.

Un incesto con inquietantes testigos

La película tiene dos partes bien diferenciadas: La primera pertenece al mundo de lo real. Es Cali (segunda ciudad en población de Colombia) durante el año 1957. Varios camiones militares, cargados de dinamita y estacionados en un lugar céntrico de la ciudad, explotan durante la noche y arrasan con centenares de viviendas. Es una tragedia de incalculables proporciones. Una escena loablemente dirigida y dónde se subsana con evidente talento el escaso presupuesto con el que se contaba. Todas las familias burguesas, huyendo de la catástrofe, buscan refugio en sus haciendas. Allí se sienten a salvo; sin embargo el terror que se vive en el campo terminará también por atraparlos.
Y así llegamos a la segunda parte de la película, la más delirante y que ya abiertamente se encuadra en el género de terror, cuando los dos adolescentes (en especial Margaret) son poseídos por sus antepasados y comienzan a sembrar juntos el terror entre los pacíficos campesinos de los alrededores.

La realización es correcta aunque no logra enlazar con la suficiente habilidad ambas partes, quedando el conjunto algo descompensado. Después de haber realizado un loable retrato de las familias terratenientes en la primera mitad, Mayolo se muestra más torpe en la segunda parte, incapaz de combinar con el suficiente equilibrio los elementos fantásticos dentro del relato que con tanto cuidado nos ha mostrado en su parte inicial. En cuanto a los actores, decir que en su mayoría se tratan de intérpretes amateurs con todas las limitaciones que ello supone aunque con la ventaja de dotar de un mayor realismo lo que se nos está contando. Del elenco destaca sobre manera la actriz Adriana Herrán que no en vano llegó a alzarse con el galardón a la mejor intérprete femenina en el Festival de Fantasporto de 1985, el mismo año que ganó como mejor película la adaptación cinematográfica de la novela de George Orwell “1984”. En definitiva, como digo, un film irregular, algo descompensado pero con imágenes de una gran fuerza y una sórdida atmósfera que hará las delicias de aquellos que buscan el horror en su concepto más profundo. Espero, al menos, que así lo apreciéis.

Fragmentos del film

No puede perdérsela: El amante del cine de Buñuel y Pasolini.
Abstenerse: El que espere un film de terror al uso.
Cómo comprarla: Exclusivamente vía importación.
E-link: Carne.de.tu.carne.1983.DVD-Rip.XviD.Mp3.CLAN-SUD.avi.avi

martes 23 de junio de 2009

SEXUAL PARASITE: KILLER PUSSY (Japón, 2004)

Título Original: Kiseichuu: kiraa pusshii. Director: Takao Nakano. Intérpretes: Sakurako Kaoru (Mikage Ryoko), Natsumi Mitsu (Mari Akabane), Masanori Miyamoto (El Brujo), Tomohiro Okada (Akira Yono), Tôgo Okumoto (Hiroshi Omiya), Toshimichi Tasaki (Naoto Kuraki), Kanji Tsuchiya (Guía). Duración: 59 minutos.

Síntomas: Un grupo de decadentes jóvenes japoneses se quedan sin gasolina en mitad del bosque y abandonan el vehículo en busca de ayuda. Cuando llevan un buen trecho encuentran una extraña factoría abandonada y deciden hacer un alto en el camino… Poco sospechan que en su interior se encuentra congelado un peligroso parásito que produce en sus víctimas femeninas un voraz (literalmente) apetito sexual.

Diagnóstico: Todos estaremos de acuerdo a estas alturas que en materia de bizarrismo los orientales siempre nos llevarán la delantera. Da igual las aberraciones, fricadas, o desvaríos que el occidental sea capaz de generar en su mente. Los asiáticos siempre darán un paso más allá. Killer Pussy es buena muestra de ello.
Poco hay que comentar de esta película rodada directamente en video. El argumento no existe más allá de lo que he expuesto anteriormente. Dicho parásito que se introduce en el interior de las féminas va haciendo estragos en ese grupo de jóvenes cargados de testosterona. El resto es sólo sangre y sexo sazonado con humor, nada más... Y nada menos.
Y es que a pesar de su inexistente guión, de su estética de película porno, de lo mínimo del presupuesto, de los caseros efectos especiales y de la nulidad de las interpretaciones si algo salva este producto es el hecho de que vaya directa al grano, sin detenerse en ninguna de las múltiples lecturas que la propuesta podría haber inspirado a saber: la sangre como representación del fin de la inocencia, la vagina dentada, un símbolo clásico en la mitología, representando el miedo de los hombres hacia el sexo, y bla bla bla... De este modo queda claro que lo único que pretenden los responsables de la cinta es hacer pasar un rato entretenido merced a un sostenido tono de comedia y a un gore de lo más gran guiñolesco y convirtiendo el film en una gamberrada simpática que de otro modo podría haber caído en el peor de los ridículos.
La película se permite incluso algún que otro homenaje a las heroínas del manga (la escena en la que la última superviviente se dispone a armarse con objetos caseros que encuentra por el almacén) o un guiño auto paródico a sus actrices (los jóvenes hojean algunas revistas eróticas que hallan en la nave abandonada y que están protagonizadas por algunas de las intérpretes en la vida real). Y es que por si alguien todavía se está pensando en ver esta película, decir que su apenas hora de duración se hace todavía más amena merced al impresionante físico de sus protagonistas femeninas, todas ellas encabezadas por Sakuraku Kaoru, una de las más famosas modelos eróticas de Japón que aquí no escatima nada para mostrarnos la contundencia de sus atributos “artísticos”. Junto a ella Natsumi Mitsu otra neumática reina del porno nipón.

Cronología de un gazapo:
En esta producción no tiene mucho sentido que nos pongamos demasiado tiquismiquis con los errores ya que hacen de lo cutre su discurso formal como método de provocar y, por supuesto, divertir al espectador.
Es peligroso asomarse a según qué sitios...

Así, no podemos ponermos demasiado exigentes y echarles en cara por ejemplo, el hecho de que los improvisados excursionistas no le den ninguna importancia al hecho de encontrar una mujer congelada en la nave dónde se han refugiado (00:10:30). SI buscamos la lógica en esta cinta vamos mal encaminados. Sólo nos queda regocijarnos con cada aparición del “bicho” que parece un aborto ideado por Jim Henson dispuesto a zamparse a todo miembro viril que se ponga a tiro (00:40:35). Especialmente divertido resulta observar cómo la heroína golpea a uno de los mutantes con una supuesta vara de hierro (00:50:30). Aunque oímos el sonido metálico, vemos claramente como la vara se dobla cada vez que golpea, delatando su origen recauchutado. Todo esto, como digo, podría quedar ridículo en cualquier producción que realmente pretenda asustar al respetable, pero no en una que no se toma en serio nada de lo que nos cuenta.

En definitiva, reitero lo dicho. Nos encontramos ante una gamberrada sin apenas argumento que directamente pasa a ofrecernos aquello que esperamos ver: mucho sexo, sangre y humor amarillo a raudales. Una producción todo lo limitada que se quiera pero que, para el que suscribe estas líneas, es preferible a la pretenciosa y conservadora cinta norteamericana Teeth (2007) que sospechosamente comparte una premisa similar a la que hoy nos ocupa. Que os aproveche, y cuidado con dónde váis después a calmar los ardores que seguro que la cinta os provocará. Avisados estáis...



Secuencia pre-créditos de "Killer Pussy"

No puede perdérsela: El amante del fantástico nipón más bizarro.
Abstenerse: Al que le repugne la sangre como un elemento más del erotismo.
Cómo comprarla: Editada en DVD de importación.
E-Link: 2004 - Killer Pussy.avi
Subtítulos: 2004 - Killer Pussy.srt

domingo 14 de junio de 2009

HOSPITAL DE SATÁN (USA, 1972)

Título original: Asylum of Satan. Director: William Girdler. Intérpretes: Carla Borelli (Lucina Martin), Charles Kissinger (Dr. Specter/ Martina Williams), Nick Jolley (Chris Duncan), Louis Bandy (Teniente Tom Walsh), Pamela Gatz (La Criatura). Duración: 78 minutos.

Síntomas: Lucina Martin es ingresada en Pleaseance Hill para una cura de reposo. Al cabo de unos días empieza a sospechar que algo extraño sucede en esa residencia, regentada por el Dr. Specter. Los pacientes van desapareciendo de manera extraña y a ella no se le permite recibir visita alguna.

Diagnóstico: William Gidler, guionista y director de la cinta que ahora nos ocupa, estaba llamado a convertirse en un pequeño clásico del fantástico de bajo presupuesto. Desgraciadamente su prematura muerte en un accidente de helicóptero en Filipinas a la temprana edad de 30 años nos deja la duda de lo que podría haber dado de sí este realizador. Pero de lo que puedo afirmar, sin temor a equivocarme es que nos hubiera dado mucho, pero que mucho juego. En los apenas seis años que duró su trayectoria profesional rodó nueve títulos y cuando falleció acababa de terminar la post-producción de su obra más conocida por los aficionados, The Manitou, en España estrenada con el título de “Retorno desde la quinta dimensión” (1978). Por medio un par de interesantes cintas acerca del subgénero de amenazas animales: Grizzly y Day of the Animals, posiblemente su mejor obra. Pero Asylum of Satán es, desde luego, la que mejor encaja en esta casa de locos. Sobre ella existe una confusión, sin duda provocada por su ficha en el IMDB, que data la película en 1975, figurando como la cuarta película de su realizador cuando en realidad la cinta es de 1972 y, por tanto, supuso su estreno en la realización. Este dato lo termina de corroborar la chapucera planificación del film, característica de un director novel, con unas nociones de puesta en escena y montaje todavía no muy bien asimiladas. Y es que el resto de la filmografía de Gidler, sin ser ninguna maravilla, demuestra al menos un mínimo oficio que aquí no aparece por ningún lado.

Extraña, psicotrónica (las correrías de la protagonista por el Hospital parecen sacadas de algunos de los mayores delirios de Jesús Franco) y narrativamente muy pobre, la película surgió sin duda a raíz del acontecimiento que el estreno de “El exorcista” supuso en todo el mundo. Explotaciones de ese film surgieron a diestro y siniestro, algunas de ellas ciertamente interesantes (caso de L'anticristo de 1974) aunque la mayoría mediocres y burdas copias del original. Hospital de Satán es una de las muestras más baratas que surgieron a raíz de esta moda, aunque parece beber más de títulos como Rosemary's Baby, de Polanski (1968).
La cinta está interpretada por un puñado de actores chapuceros, mucho de ellos también noveles y que no volverían (afortunadamente) a ponerse delante de una cámara. Estos están encabezados por Charles Kissinger, pésimo actor habitual sólo en las películas de Gidler y que por tanto se quedó sin trabajo muy pronto, si se me permite la maldad. Aquí interpreta de manera impersonal al director del hospital de marras, un tipo que viste como si se encontrara en una producción de la Hammer y que nos tiene reservada alguna que otra sorpresilla a lo largo del film, como descubriré unas lineas más abajo. De todos los intérpretes sólo se salva por la seriedad y convicción con que afronta su papel la protagonista, Carla Borelli, bella actriz curtida en el medio televisivo que tuvo su porción de fama gracias a la participación en las series “Texas” y “Falcon Crest”.
Pero dejémonos de más disquisiciones y pasemos ya a lo que más nos interesa y divierte que es la
Cronología de un gazapo *:
(*El minutaje corresponde al enlace de abajo)

- (00:37:00) El guión, como no podía ser menos, está lleno de incongruencias y errores de bulto. Una parte del film sigue al novio de la protagonista, intentando convencer a la policía de que en esa residencia suceden cosas extrañas. Sin embargo choca que entre sus argumentos no mencione el hecho de que la autorización para ingresar a la joven ha sido firmada por su supuesto padre, muerto hace años. Con que hubiera mencionado ese dato la policía quizá le habría hecho más caso, ¿no?
- Esto que explico ahora es un spoiler en toda regla ya que voy a desvelar la “sorpresa final”, pero ese supuesto giro (al más puro estilo “Psicosis”) es tan evidente desde el primer momento que estoy seguro que a nadie desvelaré absolutamente nada que no vaya a descubrir inmediatamente con sus propios ojos.

Y es que la enfermera-jefe Martina y el Dr. Specter ¡son la misma persona! Esa es la carta que se reserva el director y guionista como sorpresa final. Pero la caracterización a cargo tanto del actor como del departamento de maquillaje (si es que este existe) es tan penosa y ridícula, que no pueden disimular el aspecto de tío desde el primer segundo.
- Los errores técnicos también abundan en la cinta. De todos estos destaca la fotografía, con cambios bruscos de la luz en varias ocasiones (en 00:15:10 o en 00:39:00 son especialmente descarados). Y es que el director de fotografía está, entre otras cosas, para evitar esos fallos de continuidad de la luz, y para ello utilizan un aparatito llamado Fotómetro que sirve precisamente para eso, medir la intensidad de la luz y comprobar que esta es igual a lo largo de la secuencia. Aquí parece ser que dicho aparatito es una de las cosas que se quedó en la casa de empeños para financiar la producción.
- Divertido gazapo. Cuando el novio de la chica consigue convencer al detective para que le acompañe hasta el hospital, encuentran que este está abandonado y con unos tablones clavados en la puerta principal. A pesar de ello el novio pretende entrar. El detective lo sujeta y en el forcejeo rozan levemente las tablas de la puerta que inmediatamente se vienen abajo casi pillándoles a ambos (00:41:58). Los actores, por supuesto, continúan la escena como si nada hubiera pasado y se alejan del lugar sin entrar al hospital finalmente.
- Aquí otro gazapo que es muy significativo para comprender la modestia de la producción. Una paciente invidente se está remojando en la desierta piscina del hospital (00:52:20). Un zoom nos acerca misteriosamente a un respiradero de donde tendrán que aparecer un puñado de amenazantes serpientes. Digo tendrán, porque en realidad las serpientes no tienen muchas ganas de aparecer ante la cámara y en el montaje final, tras mantener unos segundos el plano ante el respiradero por donde debieran de haber aparecido tan repulsivos animalitos se corta a imagen de la chica y a continuación plano a las serpientes ya en el agua nadando hacia su víctima. Posiblemente no estaban para repetir demasiadas tomas esperando que las serpientes se decidieran a salir. Que el celuloide vale una pasta.
- Otro error de bulto del guión. Como ya se puede sospechar desde los primeros minutos de metraje, el Dr. Specter se dedica a ofrecer vírgenes al mismísimo Satanás. La protagonista ya mayorcita y con un novio con mostacho setentero, queda bien claro que de doncella tiene más bien poco. ¿Por qué aun así, el Doctor sigue en sus trece de darle a su señor Satán gato por liebre y ofrecérsela en la ceremonía que ocupa todo el tercio final de la película? Claro, después pasa lo que pasa (y hasta aquí puedo leer).

Asylum of Satán tiene hoy día todavía a críticos que la defienden como un buen producto de cine satánico, alegando que si se obviara su espantosa secuencia final (con la aparición de un Sr. Satán de goma que provoca risa más que otra cosa) estaríamos ante una buena película. Nada de eso. Si bien es cierto que Hospital de Satán ofrece algún detalle inquietante (como la de esos pacientes encapuchados que descansan todo el metraje en sus sillas de ruedas sin decir palabra) la película en general es monótona, confusa en muchas de sus partes, con una realización e interpretaciones pobres y que si merece la pena echar un vistazo y la recomiendo desde las líneas de esta humilde MADHOUSE es precisamente por la hilarante, bizarra, psicotrónica secuencia final donde se celebra esa misa satánica que tiene al mismísimo Belcebú como invitado de excepción. Hala, a reírse un rato

Trailer de "Asylum of Satán"

No puede perdérsela: El amante del cine de temática satánica.
Abstenerse: Todos los demás. Con el tráiler ya van servidos.
Como comprarla: Está editada en DVD bien como un título independiente, bien formando parte de un pack dedicado al cine satánico.
E-Link: Hospital de Satán [dvdrip][ Alimaña][terrorfantástico].divx

martes 9 de junio de 2009

FRED OLEN RAY: La alegría de rodar

Cuando un entusiasta del cine se plantea hacer su primera peli haciéndose con una cámara de video doméstica y enrolando como actores a sus familiares y amiguetes se puede plantear el proyecto de dos maneras: la primera, aquellos que piensan con criterio y sentido común y eligen una historia modesta, acorde con los medios de que se disponen, quizá una pieza sencilla pero bien pensada, ingeniosa y cuidada al detalle. Esos suelen llevarse los premios y aplausos en cualquier festival de video. O segunda opción, pasar del sentido común, elegir una historia de tu género favorito (western, ciencia.-ficción, terror, bélica, peplum, todo vale) si se pueden mezclar varios mejor, a sabiendas de que, con los medios chusqueros de que dispones, va a salir un churro como una catedral. Esos no es que no se lleven premios, es que jamás les suelen siquiera seleccionar en nada parecido a un certamen de cortos, pero se lo pasan pipa rodándola y enseñándola después a los colegas mientras se toman unas cervecitas.
Fred Olen Ray ha pertenecido siempre a este último grupo, y por muchos años que pasen, sigue fiel a esta premisa que sin duda ha hecho más felices a los amantes de lo bizarro y a su cuenta corriente particular, que a los críticos sesudos de Hollywood.

Datos biográficos.
Americano de pura cepa, nacido en Ohio en 1954, sus diversos biógrafos no se ponen de acuerdo en cuanto a sus inicios en el cine: mientras unos afirman que debutó como ayudante de maquillaje en la interesante Shock Waves (Ken Wiederhorn, 1976) otros afirman que debutó codirigiendo en 1971 Honey Britches. Los que se decantan por este último dato (presente en el IMDB), le acreditan además como director en la semi amateur The brain leeches una especie de remake del también casposo clásico The Brain Eaters (Bruno VeSota, 1958).
En lo que sí que están todos de acuerdo es que The alien dead (1978) sería su primer título serio (es un decir) como director. Detrás de ese vendrían otros como Scalps (1983), Alien 3 llega a la tierra (Biohazard, 1984), Alienator (1989) o The Tomb (1986) esta última ya analizada en este blog.
A mediados de los 90 empezó a realizar una serie de títulos directos para la televisión por cable, cuya cuidada factura hace que pierda gracia su visionado. Para colmo, esta tendencia parece acrecentarse a partir del 2000 con diversos títulos rodados con una estética y argumento que simulan demasiado a los soft que se ruedan para el canal playboy, De todos modos, de cuando en cuando, el tío Fred todavía nos sorprende con algún regalito de los suyos, como el hecho de rescatar a nuestro Waldemar Daninsky-Paul Naschy en Tomb of the Werewolf (2004). Por si eso fuera poco, la tradición familiar continua en la persona de su hijo, Christopher, que parece seguir los casposos (y divertidos) pasos de su padre en su ópera prima Reptisaulus cuyo tráiler reproducimos abajo. De este modo tenemos asegurada la diversión “made in Ray” para rato.

Trailer de "Reptisaurus" (2008)
El joven Chris parece tener aprendida la lección casposa de papá

Síntomas del paciente: Un estado crónico del “síndrome de Peter Pan”: ni los años, ni la pasta, ni la experiencia han cambiando al tío Fred; sigue haciendo el cine que le da la gana, como le da la gana y con la humildad delque nunca pretenderá lograr hacer una obra maestra sino divertirse y, al mismo tiempo, intentar divertir al freak fan de su cine. De él se ha dicho mucho y casi todo cierto: maestro del reciclaje y el reutilizamiento, Olen Ray no tiene rubor alguno en mezclar géneros de lo más dispares, en volver una y otra vez a los lugares más comunes de esos géneros y en ofrecer todo aquello que su público quiere ver: humor casposo, sangre, acción y tetas, muchas tetas. De hecho se le considera (y con razón) como uno de los genuinos padres de las scream queens de los 80, que recibieron más concretamente el nombre de “Bimbo pics”, cuya imagen está imperecederamente unida al cine z, trash o como quiera llamarse: la chica de buen ver, ligera de ropa y que grita como una posesa (pero siempre sin hacer el ademán de echar a correr) ante cualquier monstruo de goma movido con hilos o el asesino psicópata de turno, pobre remedo de los Jasons, Freddy, Michaels, etc. Actrices de la categoría, perdón, quería decir curvas, de Michelle Bauer, Linnea Quigley, Monique Gabrielle o Sybil Danning.
Chicas, sangre y sexo, constantes del bueno de Fred

Su capacidad a la hora de escribir diálogos y retratar personajes es prácticamente nula, sus puestas en escena son más que descuidadas y sus argumentos siempre inverosímiles, da igual que toque el género fantástico, el policiaco o el de aventuras. El resultado siempre es el mismo y, a pesar de ello, resulta difícil no contagiarse con esa alegría de rodar lo que le viene en gana y que hace que a los pocos minutos ya estemos inmersos en la trama, una trama simple, modesta y directa, sin dar oportunidad a que surja el aburrimiento. Al contrario de otros directores casposos del estilo, Olen Ray nunca ha tenido problemas para encontrar solventes actores (eso sí, en horas bajas) como John Carradine, su hijo David, Treat Williams, Aldo Ray, Dick Miller, Dee Wallace o Russ Tamblyn. Sin Olen Ray, los video-clubs de los 80 hubieran tenido las estanterías mucho más vacías, sin temor a exagerar. Y aunque el gran público dudo que conozca o haya visto alguna vez una película suya, no creo que exista algún treintañero que no haya visto en alguna ocasión la carátula de alguno de sus desaguisados

Historial Clínico: Interminable y muy difícil de seguir en su totalidad. Pasemos a recordar simplemente unos pocos de tan extenso historial fílmico.

Alien Dead (1980) . Las víctimas de la caída de un meteorito se convierten en zombis hambrientos de carne humana. El verdadero pistoletazo de salida de su filmografía. No es sino una explotación de “La noche de los muertos vivientes” de George A. Romero con bajo, bajísimo presupuesto y pobres, muy pobres resultados.

Scalps (1983). El maligno espíritu de un indio irá masacrando a unos jóvenes arqueólogos, profanadores de un antiguo cementerio indígena. Una peli de culto y para el que suscribe esta entrada, la mejor película de Ray ya que por primera (y única) vez la historia y el paraje que lo acompaña está acorde con el presupuesto existente evitando así el consabido desajuste entre pretensiones y resultado final.

Hollywood Chainsaw Hookers (1988). Considerada su obra maestra, cosa que no puedo suscribir al ser un título que no he tenido todavía oportunidad de ver. Pero hay que reconocer que con chicas desnudas, motosierras y una divinidad egipcia por medio la cosa parece prometer.

The Phantom Empire (aka, Los dreggs 1989) Trepidante mezcla de subgéneros. Toda una fiesta para mentes desprejuiciadas. La hija del Dr. Chambers, Dana, contrata a unos aventureros para ubicar el supuesto tesoro oculto de una tribu cavernícola. Delirante y muy divertida.

Evil Toons (1990). Tres años antes se estrenaba "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" dirigida por Robert Zemeckis, y Olen Ray, como todo niño caprichoso, también quiso su título donde se mezclaran personajes de dibujos con otros de carne y hueso. De dibujos sólo había uno (una especie de diablo de Tasmania rijoso), pero de carne (y que carne) y hueso salían cuatro estudiantes talluditas y de muy buen ver que no dudan en pasearse ligeras de equipaje por todo el film. Por cierto, como malsana curiosidad, la película tiene cierto aire premonitorio: comienza con David Carradine ahorcándose.

Sideshow (aka El Caserón de los Sueños, 2000). Su particular versión de “Freaks” (1932). Una feria de atracciones se dedica a secuestrar a personas normales y a través de medios quirúrgicos convertirlos en “freaks”. Algo previsible pero con una factura y efectos especiales por encima de la media en Olen Ray.

Tomb of the Werewolf (2004). Richard Daninsky acude a un famoso programa de televisión para realizar un reportaje sobre sus antepasados. Una vez en el castillo, el equipo será atendido por Elizabeth Bathory que se las ingeniará para hacer resucitar al mismísimo Waldemar, cuyo cuerpo descansa en una cripta con una cruz de plata clavada en el corazón. Naschy, Olen Ray y Michelle Bauer juntos, ¿Qué más pedir? La cinta da lo que promete, guión y efectos pobretones, puesta en escena descuidada, estética de peli porno y mucha cinefilia en lo que puede considerarse un curioso homenaje al cine fantástico español de los 70. La Bauer sale (y cómo sale) mucho más que Naschy lo cual es una ventaja por partida doble.

Tráiler de "Evil Toons": Olen Ray en estado puro.

Su mejor momento: Imposible determinarlo. En todas sus pelis hay siempre alguna escena para el recuerdo. Por tenerla reciente en la retina, mencionaría a la Monique Gabrielle desnudándose ante el espejo en “Evil toons”, aunque como peli me quedo, como dije, con Scalps.
Su mayor desastre: También difícil decidirse. Cualquiera de sus aburridos films de cuidada estética play boy y trama convencionalísima de los inicios del 2000, como Examen Final (2003)

domingo 31 de mayo de 2009

DRACULA IN PAKISTAN (Pakistán, 1967)

Título Original: Zinda Laash. Director: Khwaja Sarfraz. Intérpretes: Rehan (Profesor Tabani/ Drácula), Ala-Ud-In (Parvez), Asad Bukhari (Dr. Aqil Harker), Deeba (Shabnam), Habib (Hermano de Aqil), Nasreen (Novia del vampiro), Yasmine (Shirin), Cham Cham. Duración: 103 minutos.

Síntomas: El profesor Tabani y su ayudante logran encontrar el sueño de todo científico: el elixir de la vida eterna. En cuanto se queda solo, Tabani decide probar en su persona dicho elixir transformándose en Drácula, un "no muerto" sediento de sangre humana. Un tiempo después, el Dr. Harker, investigador de lo oculto, decide pasar la noche en un viejo castillo que los lugareños aseguran que está maldito.

Diagnóstico: Lo primero que puede pensar el lector despistado al leer esta entrada es que, una vez más, nos encontramos ante uno de esos films imposibles, psicotrónicos como ellos solos y repletos de estupideces varias. Nada de eso. Estamos ante un film de una factura seria, realizada por profesionales que conocen su oficio y con suficientes elementos dignos de ser tenidos en cuenta. Es cierto que el título que nos ocupa no lo encontraremos en ninguna antología de las mejores adaptaciones del conde transilvano a la gran pantalla, pero tampoco sería justo incluirla entre las peores. En cambio sí que se trata de una de sus más exóticas, extrañas y bizarras versiones. Eso ya la hace merecedora para dedicarle un huequecito de nuestro tiempo libre.

“Drácula en Pakistán” es una versión adaptada a los gustos y costumbres musulmanas de este país que formaba antiguamente parte de la India y cuya génesis comienza durante los tiempos de la antigua colonia británica. El film no tiene como referente inmediato la novela de Bram Stoker sino el film que Terence Fisher dirigió para la Hammer en 1958 y que está interpretado por Peter Cushing y Christopher Lee, el cual supone para muchos (entre los que me encuentro) como la mejor aparición cinematográfica de Drácula.
Tal es la influencia de la película en cuestión que sigue, punto por punto la estructura de aquella (salvo un prólogo original) planificando incluso algunas escenas de idéntica manera e introduciendo además insertos de la propia banda sonora que James Bernard compuso para el film de Fisher. No obstante la película también es deudora en gran medida de la versión de Tod Browning con Bela Lugosi, sobre todo en lo relativo a la estética y atmósfera del castillo, con una estupenda fotografía en blanco y negro y esas catacumbas plagadas de telarañas.

Un siniestro taxista...

Aunque está considerada como la primera película de terror realizada en pastún (idioma oficial de Pakistán) no era en absoluto la primera película de este género que veían los indígenas del país. De hecho fue a raíz del éxito de algunos títulos de terror (el de la Hammer entre ellos) cuando surgió la idea de que “Lollywood” (nombre que recibe la industria cinematográfica pakistaní), produjera su propio título de horror. Su éxito fue importante a pesar de un primer intento de censura y de su clasificación de "película X" (que por supuesto no hizo sino alimentar todavía más su morbo).

Como he advertido anteriormente, la cinta adapta la versión vampírica de la Hammer a los gustos autóctonos. Esto implica algunos números musicales en mitad de la acción que a ciencia cierta provocaran nuestra sonrisa, pero que en modo alguno deben ser considerado como puntos negativos si atendemos a una cultura dónde la noción de espectáculo no se entiende si no está íntimamente ligado a la música y la danza.

Particularmente delirante, en este sentido, supone el númerito musical que la “novia” de Drácula ofrece al Jonathan Harker pakistaní en el tramo inicial del film. Y ya que estamos aludiendo a la música, señalar que su selección puede resultarnos más que chocante si atendemos a nuestros gustos occidentales: y es que temas como el de “La cucaracha”, “Granada” o alguna pieza del maestro Albéniz no parecen los más adecuados para ser utilizados en distintos momentos de tensión de la cinta.
El trabajo actoral tampoco debemos considerarlo a la luz de nuestros propios códigos de interpretación. Aún así, todas las actuaciones son correctas e incluso algunas bastante esforzadas, como la de Rehan, actor novel en estas lides, que sin duda debió estudiar concienzudamente la encarnación que Lee hizo del aristócrata vampiro apenas ocho años antes.

Pero lleguemos a la cuestión que más me intrigaba antes de ver la película: ¿Cómo adaptar a Drácula en un país con un 97% de población musulmana? Evidentemente, eliminando cualquier referente cristiano. Aquí vemos que el vampiro ya no tiene como origen una pérdida del alma como consecuencia de una maldición sino por un motivo mucho más mundano que se nos explica en el prólogo: Una especie de “Mad doctor” que busca afanosamente el mítico elixir de la vida, hasta que lo encuentra y decide de inmediato probar sus efectos en sí mismo, faltaría más. Así, a Drácula ya no se le relaciona tan directamente con el mismísimo Diablo sino que es fruto de un experimento científico. Los vampiros mueren siguiendo la tradición, por una sobre exposición al sol o por un machetazo en pleno corazón, pero sin embargo cualquier referencia religiosa es eliminada: cruces, agua bendita, etc…
En definitiva, una película muy disfrutable, quizá algo envejecida para los gustos actuales pero con suficientes elementos de interés como para darle una oportunidad. Sin ir más lejos, el enfrentamiento final entre Drácula y el Dr. Van Helsing resulta uno de sus mejores momentos, rodado con brío, energía y gran brutalidad (a ritmo de "El barbero de Sevilla" por cierto) lo cual nos hace recordar, nuevamente, que nos encontramos ante una película todo lo bizarra que queráis pero en absoluto vulgar.

video

Drácula: lollywood Vs. Hammer
Parecidos más que razonables


No puede perdérsela: El seguidor de las filmografías exóticas.
Abstenerse: El que crea que el Drácula de Coppola supuso la última palabra del mito.
Cómo verla: Dvd de Importación o vía emule.
Enlace con subtítulos incrustados: Zinda laash - vose - cutrefilms 021.avi

martes 19 de mayo de 2009

UN PERRO ANDALUZ (Francia, 1929)

Título Original: Un chien andalou. Dirección: Luis Buñuel. Intérpretes: Simone Mareuil (Mujer), Pierre Batcheff (Hombre), Robert Hommet (Hombre jóven), Fano Messan (Hermafrodita), Jaume Miravitlles (Seminarista), Luis Buñuel (Hombre del prólogo). Duración: 16 minutos.

Síntomas: La película comienza con el rótulo "Érase una vez". Un hombre afila una navaja de afeitar mientras observa, asomándose al balcón, cómo una filosa nube corta la luna. Del mismo modo, él secciona el ojo a una mujer.
Nuevo intertítulo: “Ocho años después”. Un ciclista (Pierre Batcheff) pedalea por una calle desierta. Está ataviado con unos estrafalarios complementos: manteles blancos, tocado de monja, una caja a rayas diagonales a modo de colgante sobre el pecho... En tanto la joven de antes, que estaba leyendo, siente algo y se levanta, tirando el libro al suelo, que se queda justo abierto en una reproducción de La encajera, de Vermeer. El ciclista se detiene y cae golpeándose la cabeza bruscamente contra el canto de la acera. Ella corre escaleras abajo y lo besa frenéticamente.

Diagnóstico: La inclusión de este corto se debe a la sugerencia de un habitual del blog, mepi, el cual me hizo ver que esta casa de locos era un lugar ideal para su internamiento. Yo, obediente, recogí el testigo y aquí está. Al hablar de este cortometraje enseguida nos viene a la mente una de sus imágenes más inquietantes: la del ojo de la mujer cercenado por una cuchilla de afeitar mientras unas nubes atraviesan una luna llena. Esta imagen, sin lugar a dudas, se ha convertido en una de los más grandes iconos del cine en general y del surrealismo en particular. De hecho, este primer trabajo de Buñuel le hizo entrar de lleno en el Olimpo reservado a los grandes creadores del surrealismo.
Los surrealistas luchaban contra una sociedad a la que detestaban utilizando como arma principal el escándalo. Las desigualdades sociales, la explotación del hombre por el hombre, la influencia de la religión, el burdo militarismo eran algunos de los enemigos más acérrimos de lo surrealistas, el equivalente en el terreno de la poesía a los anarquistas. De hecho, el verdadero objetivo del Surrealismo no era el de crear un movimiento literario, plástico o siquiera filosófico, si no el de hacer estallar la sociedad, el de cambiar la vida de los hombres. Algo que en los gloriosos años 20 mucho menos amaestrados por lo políticamente correcto que los de la actualidad, no parecía una utopía. Curiosamente, gran número de surrealistas acabaron inscritos en el partido comunista, por aquel tiempo la postura más transgresora en lo que se refiere a matería política.
Mucho se ha dicho acerca de “Un perro andaluz” aunque a mí siempre me ha dado la impresión que la mayoría muestran hacia este trabajo la misma actitud que ante el Quijote: todos la consideran una obra maestra pero muy pocos le han echado un vistazo. La película, como comenta el propio Buñuel en su autobiografía, nace de la confluencia de dos sueños. Dalí había invitado al director maño a pasar unos días en su casa de Figueras. Allí le contó un extraño sueño en el que aparecía una mano cubierta de hormigas. Al mismo tiempo, el propio Buñuel le narraba otro sueño que había tenido recientemente en el que una nube cortaba la luna y una cuchilla de afeitar hendía un ojo. A partir de ahí, y durante una semana, se pusieron manos a la obra para escribir el guión. Sólo se impusieron una regla adoptada de común acuerdo: “no aceptar idea ni imagen alguna que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural. Abrir todas las puertas a lo irracional. No admitir más que las imágenes que nos impresionaran, sin tratar de averiguar por qué” (Luís Buñuel, “Mi último suspiro”).
Unas declaraciones que parecen contradecir a toda la legión de críticos, artistas y psicoanalistas que han pretendido buscar una lógica a las imágenes de este fascinante corto que dió pie a la que para mí es la gran obra del surrealismo cinematográfico: L'âge d'or (1930).

Anécdotas y curiosidades.
- En cuanto el guión estuvo terminado, Buñuel se dio cuenta que la película no encontraría financiación con ninguna productora. Por eso no paró hasta convencer ante notario a su madre para que le prestara el dinero. Sólo cuando Luís se hubo “pulido” la mitad del money en juergas parisinas, decidió ponerse manos a la obra y comenzar el rodaje.
- Contrariamente a la opinión popular, Dalí no aparecía en el montaje final de “Un perro andaluz”. Es cierto que rodó la escena en la que hacía de uno de los dos seminaristas arrastrados junto al piano pero esa escena fue finalmente cortada, quizá ante el cabreo de Luís porque Dalí no apareciera hasta cuatro días antes de concluir el rodaje. (En algunas versiones, no obstante, esa secuencia se ha vuelto a recuperar).
- El propio Buñuel, en cambio, sí que aparece. De hecho, es el hombre del comienzo del film y que realiza la incisión en el ojo de la mujer.

Buñuel y Dalí en "Un chien andalou"

- El equipo de rodaje no estuvo compuesto por más de 5 ó 6 personas. Los actores no sabían lo que hacían en ningún momento. Buñuel les daba una indicación tipo “mira por la ventana como si estuvieras escuchando a Wagner”, pero sin decirles qué es lo que estaban mirando.
- En la sala donde se estrenó la película se encontraban presentes como espectadores gente como Picasso, Le Corbusier, Jean Cocteau o todo el grupo surrealista francés con André Breton a la cabeza. Ahí es nada.
- Unos meses antes los surrealistas habían abucheado el estreno de “La coquille et le clergyman” (1928) con guión del gran Antonin Artaud. Nervioso porque le sucediera lo mismo, Buñuel fue al estreno con los bolsillos llenos de piedras por si la película resultaba un fracaso.
- No le hizo falta emplear las piedras. La película resultó inesperadamente un éxito (decididamente eran otros tiempos). Hubieron más de cuarenta denuncias en comisaria de personas que afirmaban que se debía destruir el film por “obsceno y cruel”, incluso se produjeron (siempre según Buñuel) dos abortos durante las proyecciones, pero la película no fue prohibida y el público seguió acudiendo en masa.
- Macabra coincidencia. Sus dos protagonistas, Simone y Pierre, acabaron sus días de la misma forma: suicidándose.
- Juego para cinéfilos: encontrar los homenajes que a este corto realizan tanto Alfred Hitchcock en Recuerda (1945) como Stan Laurel y Oliver Hardy en Wrong Again (1929) .

En definitiva, una gran obra a la cual no debemos buscarle sentido alguno. Simplemente sumergirnos en sus (a veces sensuales, otras veces inquietantes, siempre bellas e hipnóticas) imágenes. Merece la pena.

Primera parte


Segunda parte

No puede perdérsela: El acérrimo amante de lo transgresor.
Abstenerse: El que considere que la lógica del discurso es lo más importante en el cine.
Como verla: Dividida en dos partes en el video de arriba o mediante este E-link Un Perro Andaluz 1929 (Luis Buñuel) (V O Sub-Esp) 15M (Perfecta) Por Pacino.avi