Título original: Riti, magie nere e segrete orge nel trecento. Director: Renato Polselli. Intérpretes: Mickey Hargitay (Jack Nelson), Rita Calderoni (Isabella/ Laureen), Raul Lovecchio (Ocultista), Christa Barrymore (Christa), Marcello Bonini Olas (Gerg), Gabriele Bentivoglio (Sacerdote), Stefania Fassio (Steffy), Consolata Moschera, William Darni, Max Dorian, Cristina Perrier. Duración: 93 minutos.Síntomas: Una secta escondida en los pasadizos subterráneos de un siniestro castillo se dedica a realizar sacrificios humanos con el fin de resucitar a Isabella, una bruja quemada varios siglos antes y que, para más inri, resulta ser la amante del mismísimo Drácula. La materia prima de dichos ritos van a encontrarla en las muchachas de una extraña familia que habita el palacete.
Diagnóstico: Renato Polselli es un caso curioso dentro de la filmografía fantástica italiana que ha dado nombres ilustres (Bava, Argento, Freda…) junto a otros dedicados al cine
más cochambroso y las explotaciones varias (Mattei, D´Amato, Fragasso…). Director culto e inteligente, licenciado en filosofía y admirador de Federico Fellini o Pietro Germi , Polselli pronto inclinará, no obstante, su ocupación al cine fantástico teniendo el honor de firmar la primera película de vampiros italiana: L'amante del vampiro, de 1960 (Los vampiros de Ricardo Freda en realidad no cuenta, ya que es un acercamiento al mito de la condesa Báthory más que un film de vampiros propiamente dicho). Pese a lo que se pudiera esperar, la sutileza no está demasiado presente en la filmografía de Polselli, repleta esta de explotaciones de trazo grueso, sexo y horror mezclados sin demasiada gracia, historias de tintes sadomasoquistas, todas ellas sangrientas y excesivas que en algún caso han derivado incluso hasta el porno puro y duro. Para conocer más a este extraño realizador recomiendo encarecidamente la entrevista que la revista Quatermass le dedica en su número especial sobre Cine fantástico Italiano apenas unos meses antes de su fallecimiento.
Centrándonos ya en el título que nos ocupa, Ritos, magia negra y orgías secretas en el s. XIV tiene su razón de ser en el estreno apenas un año antes de El Decamerón, donde Pasolini había puesto de moda en todo el mundo las historias eróticas con trasfondo medieval. Incluso en España se llegó a adaptar el que puede considerarse nuestro Decamerón particular con El libro de buen amor (1975). Fuera de ese afán oportunista, poco más justifica este extenso y documentalista título que poco tiene que ver con lo que después nos va a ofrecer ya que la acción transcurre en su 90% en la actualidad y las orgías secretas, muy a nuestro pesar, son más bien escasas.
A pesar de ello este film ocupa, con todo merecimiento, un punto álgido de la psicotronía en la filmografía fantástica transalpina. Su argumento es prácticamente inexistente y se limita a una sucesión de secuencias inconexas, actuaciones absurdas (me gustaría saber qué indicaciones se daban a los actores para poder basar sus reacciones) e imágenes oníricas bañadas de esa psicodelia tan cara a la década de los sesenta y que se extendería a lo largo de los setenta.
A favor he de decir que a fuerza de ser bombardeados por diversas imágenes surrealistas filtradas en los más diversos colores, es inevitable que algunas de ellas adquieran cierto poder de fascinación (esa bruja incorrupta, con el pecho abierto, que mantienen los acólitos frente al altar de los sacrificios, la escena de su ejecución que incluye un explícito empalamiento del corazón…). Otro punto de interés, al menos para el sector masculino, es la generosa proliferación de carne desnuda a cargo de voluptuosas jóvenes que se dedican a correr
o gritar aterrorizadas sin que parezcan tener nunca un rumbo fijo. Todas ellas con escasa experiencia interpretativa aunque algunas colaboradoras habituales de Polselli, relación esta que nos recuerda familiarmente a la de Jesús Franco y sus Screen-girls. Y ya que menciono el reparto, destacar, como mera curiosidad el protagonismo del culturista húngaro Mickey Hargitay, que pasaría a la historia del cine más por haber estado casado con la exuberante Jayne Mansfield que por sus olvidables intervenciones cinematográficas.Volviendo al film propiamente dicho, el propio Polselli lo definía así: “El film va acerca de la fascinación que el misterio ejerce en la gente común, cuyos ojos, en los momentos de terror, simplemente ven aquello que el miedo les sugiere”. Vamos, por lo que se deducen de sus palabras, la pretensión del realizador era lograr algo así como Buñuel con Un perro andaluz. El problema de Polselli es que no se parece en nada al genio de Calanda resultando su tosca escritura cinematográfica, su pobre puesta en
escena, más propia de un producto coyuntural de la época, convirtiendo esa supuesta experiencia audiovisual surrealista y sugerente en un subproducto de difícil digestión que en ocasiones recuerda más bien a aquellas comedias eróticas italianas protagonizadas por Alvaro Vitali, popularizado en nuestro país por el nombre de Jaimito.El resultado: uno de los films más voluntariamente bizarros que pasarán seguramente por los corredores de esta casa de locos, un monumento al más puro delirio psicotrónico, una auténtica rareza al fin, apta para estómagos más que curtidos y espectadores cuya paciencia esté a prueba de bombas.
No puede perdérsela: El amante de la psicotronía sin cortapisas.
Abstenerse: Aquel que pretenda seguir una trama mínimamente coherente.
Venta: Como casi siempre, en Importación.
Enlace Emule (V.O con subtítulos): Ritos, Magia Negra y Orgías Secretas en el Siglo XIV [1973- R. Polselli VOSE][terrorfantastico.com] by Sito.avi










































