jueves, 25 de febrero de 2010

EL INCINERADOR DE CADÁVERES (Checoslovaquia, 1969)

Título Original: Spalovac mrtvol. Dirección: Juraj Herz. Intérpretes: Rudolf Hrusínský (Kopfrkingl), Vlasta Chramostová (Lakmé / Dagmar), Jana Stehnová (Zina), Milos Vognic (Mili), Zora Bozinová (Reinkeová), Ilja Prachar (Walter Reinke), Eduard Kohout (Bettleheim), Jirí Menzel (Dvorák). Duración: 95 minutos.

Síntomas: El señor Kopfrking regenta un cementerio. Obsesionado por las creencias tibetanas, está convencido de que la incineración es el método más limpio y adecuado para el tránsito del alma del cuerpo al éter. Y a esta actividad dedica su existencia. Lleva una vida absolutamente ordenada, controlando hasta el más mínimo detalle cualquier aspecto de su  trabajo y familia. El advenimiento de la ideología nazi obrará en él unos cambios de consecuencias aterradoras.

Diagnóstico: Hay determinadas películas a las que uno se acerca con todas las reticencias del mundo (máxime cuando se trata de un film checo que sólo pudo verse en algunas salas de arte ) para, una vez visionadas, tener la sensación de que acabas de zanjar una asignatura pendiente. El incinerador de cadáveres, qué duda cabe, es una de ellas. Una película que entre los aficionados al fantástico mueve muchas veces a confusión ya que se la suele catalogar como película de terror. Qué duda cabe que lo es, pero no en el modo en el que un seguidor de Viernes 13 o La matanza de Texas pueda imaginar. El Incinerador de cadáveres va mucho más allá; supone una auténtica sintonía del horror en su estado más puro, que usa al nazismo como telón de fondo para crear una fábula que, a fuerza de deformar, de caricaturizar la realidad, la muestra en su mayor crudeza.

Cuna de grandes directores (la mayoría absolutamente desconocidos para estos lares), la exenta Checoslovaquia vio nacer a Juraj Herz en 1934 en Bratislava (hoy capital de Eslovaquia). Tras estudiar dirección e interpretación en la escuela de marionetas de Praga, Herz se convierte en un maestro de dicho oficio hasta su debut como realizador en los años 60. Su generación ha dado realizadores tan notables como Oldrich Lipsky (ya reseñado aquí en la divertida Yo maté a Einstein, caballeros ), Jirí Menzel (que aquí interpreta un pequeño papel) o Jindrich Polák (al que prometo reseñar en un futuro, que bien lo merece).

Incansable cultivador del cine fantástico y de terror con títulos tan sobresalientes como La bella y la bestia (1978) o Upir z Feratu (1984) El incinerador de cadáveres sigue siendo su obra más conocida y reputada aunque no sea propiamente dicho (y como ya he adelantado) ni un film fantástico ni una película de terror. Con todo, logró alzarse en su día con los principales premios del Festival de Cine fantástico y de terror de Sitges, 1972: Mejor film, actor y fotografía.

La película fue repudiada por muchos debido al humor que a veces destila para narrar hechos ciertamente truculentos. Pero esos críticos no tuvieron en cuenta la legitimidad moral que Herz tenía para hacer esto, recluido como estuvo con tan solo 10 años en el campo de concentración de Ravensbruck. Además, el humor que escoge el realizador está desprovisto de todo cinismo o ánimo de provocación y se convierte en un inmejorable vehículo para provocarnos el escalofrío en la descripción de un panorama desesperanzador. Del mismo modo, por contraste, Herz emplea la belleza para mostrarnos aquellos momentos más grotescos o morbosos (esa bellísima música que el protagonista, Kopfrkingl, pone cada vez que entra en el depósito de cadáveres para trabajar, las apariciones de la hermosa joven enlutada...)

La película en sí nos narra un proceso de degeneración (ideológica, moral, humana) de un hombre dedicado a incinerar cadáveres en un cementerio. Su inmediato contacto con “el partido”, unido a su pasión por “El libro tibetano de la vida y la muerte”, le lleva a creerse un libertador de la humanidad, un purificador de esa enfermedad cancerígena que es el judaísmo o aquellos que no cuentan con una sangre pura.

La historia acontece en los momentos previos y posteriores a los acuerdos de Múnich de 1938, los cuales fueron denominados por el pueblo checo “La traición de Múnich”, ya que observaron como los gobiernos occidentales (en el proceso participaron el primer ministro inglés, Chamberlain, y su homólogo francés, Daladier) cedían con facilidad a las consideraciones alemanas, dejando a Checoslovaquia en manos del nazismo. Así, el film cobra además la dimensión de auténtica sátira política en la que vemos como un personaje aséptico y sin personalidad se ve poco a poco transformado por la escalofriante filosofía del nacional-socialismo.

El Incinerador... puede considerarse una película compleja, extraña, misteriosa, insólita (de otro modo no tendría cabida aquí) y sin embargo está lejos de ser una obra críptica de difícil comprensión. Si hubiera que definirla por sus referentes inmediatos sin duda Kafka  estaría en primera línea con no pocas pinceladas del gran Roland Topor. Pero El Incinerador de cadáveres también es el Bertold Brecht más expresionista e incluso, según confiesa el propio realizador, un Hitchcock aderezado con los delirios de El Bosco, cuyas pinturas aparecen en el tramo final, por cierto. La escritura cinematográfica de Herz (con el peculiar empleo de la cámara, repleta de gran angulares, ojos de pez, etc.) y su montaje (utiliza los primeros planos para realizar las transiciones entre escenas logrando de este modo una efectiva desorientación espacio-temporal) contribuyen a crear una obra hipnótica, fascinante que no deja indiferente a nadie.

Por encima aún de todo eso, nos quedará en la retina la figura de Kopfrkingl, impresionantemente interpretado por el gran actor checo Rudolf Hrusínský que consigue crear uno de los personajes más repelentes de la historia del cine, un hombre apocado pero decididamente inolvidable con sus tics, manías y gestos (esa manera de peinar a los cadáveres antes de pasarlos al horno crematorio, su suave tono en los diálogos, su indolencia a la hora de cometer los más terribles desvaríos...). Una obra, en fin, quizá no apta para todos los gustos pero que desde luego merece una oportunidad. Y sólo el que resista la tentación de detener su visionado se verá recompensado con uno de los finales más desasosegantes y a la vez hermosos de la historia del cine: "Nadie sufrirá más. Los salvaré a todos, ¡Al mundo entero!"...

Algunos momentos del film
 (y de su bella banda sonora)

No puede perdérsela: Todo amante del CINE, así, con mayúsculas.
Abstenerse: Vosotros mismos...
Venta: Por lo pronto sólo de importación
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20 comentarios:

Quimerico Inquilino dijo...

Bueno, el comienzo de año está siendo intenso en cuanto a trabajo para mí y saco poco tiempo para reseñar. Pero esta que ahora os propongo merece muy mucho la pena (por si no había quedado claro XD). Publico además varios enlaces de descarga por si hay alguien por ahí que no la conozca.

adrián esbilla dijo...

Hace tiempo que la tengo (junto a otro par de títulos checos de le misma época) y esta espléndida reseña ya no me deja escaquearme más. Desde luego la estética es de impacto y agobiante al máximo. El cien checo tiene algo, eso es innegable. En cuanto la vea te diré.
¡Ah! y no tengo perdón, todavía no vi el corto de Dassin, prometo cumplir hoy mismo.

Quimerico Inquilino dijo...

Esta joya te gustará fijo. A mí este tipo de cine siempre me ha parecido fascinante. Y sólamente por ver la impresionante interpretación de su protagonista ya se te va a hacer inolvidable. Ya me dirás ;)

Salvador dijo...

Esta película la he visto en Sitges en 1972, creo. Fue la primera vez que asistí a ese certamen. Ahora no recuerdo la película pero sí que la vi.
A Juraj Herz le conocí en persona en un Imagfic ¿1981 quizá? Un hombre muy poco hablador.

Einer dijo...

Magnífica reseña. Desconocía esta película pero me has abierto el apetito. En cuanto la descargue la veo porque tiene muy buena pinta.

Quimerico Inquilino dijo...

Salvador, ¿hay alguien a quien no hayas conocido? Desde luego que envidia me das!

Einer, me alegro que te haya animado a verla. No creo que se arrepienta un tipo que sabe apreciar "The lost World"!!

Saludos!

Darkerr dijo...

Muy interesante film que desconocía por completo. Apenas lo descargue ya te diré. Que bueno que encuentras joyas tan dificiles de ubicar como las del cine checo. Saludos¡¡¡

Quimerico Inquilino dijo...

Sí, Darkerr, ya digo que el cine Checo es un gran desconocido y además injustamente porque tienen un cine fantástico de lo m´s interesante. Ya me dirás si no.

Un saludo

Obliterator dijo...

Se ve excelente, me gustan este tipo de filmes, que te hagan asombrarte de la naturaleza humana y reflexionar.

Hacen falta más películas así en estos tiempos donde nos dan ya todo prefabricado.

Carlos Serrano dijo...

Hey Quimerico, soy carlos serrano, ya tengo nuevo blog, por si no te ha llegado mi email! Te dejo el nuevo link:

http://cahiersdumerde.blogspot.com/

Saludos!

Dr. Quatermass dijo...

Vaya, que ganas me han dado de ver esta película. El cine checoslovaco por algunas pinceladas que he visto, en los 60-70 tiene grandes joyas del fantástico a descubrir. Gracias por el aporte.

Un saludo!

Quimerico Inquilino dijo...

Obli, la vrdad es que sí. Hoy día estos productos destacan más si cabe por sus arriesgads propuestas. Se puede denunciar una situación, hacer buen cine y encima con humor. Ese film es una prueba de ello.

Sr. Doctor, usted será otro de los que a buen seguro sabrán apreciar las exquisiteces de la cinta de Herz.

Un saludo!

Jaz3000 dijo...

Parece ser muy intensa. La comparación a Kafka me hace abstenerme a verla eso sí, recuerdo que lo poco que leí de él, me puso realmente mal (No sabría como explicarlo de forma más específica)

Excelente reseña, sigo leyendo :) -El que me hizo mucha gracia fue la versión porno de Alien, no la comenté pero sí la leí-

Abrazos.

Watesam dijo...

Excelente reseña, genial película, pronto estará en mi blog, me gustaría intercambiar enlaces, tu blog es de lujo
Te dejo el link por si te interesa
http://cultmoviez.blogspot.com/

Saludos

Quimerico Inquilino dijo...

Que tal, Jazz? Pues no, no te la recomiendo si no te gusta Kafka (conozco a más de uno). La peli puede resultar una experiencia agobiante para el que no disfrute con este tipo de pelis expresionistas.

Watesan, te va a sonar a peloteo pero he echado un vistazo a tu blog y ese sí que es todo un descubrimiento, de veras. Además aportando profuso material de cada título, lo cual lo hace aún más valioso. Por lo que veo, compartimos temática e incluso varios títulos que pensaba reseñar algún día.

Te visito con más tiempo y te enlazo en cuanto tenga un minuto.

Un saludo a ambos.

Eddie Lamorgue dijo...

Pues estoy dubitativo si traducir de este mismo diector "Upir Z Feratu" 1981... que opinas Quime? ;)

Saludos!!

Quimérico Inquilino dijo...

Joer, Eddie! ¿Qué te voy a decir? A mi me encanta este director y esta desde luego sólo la conozco por referencias. A mí desde luego me harías muy feliz, jajaja... Y meter algo de "cinema qualité" a La Morgue le dará todavía mayor entidad, aunque ya he observado que últimamente has traducido títulos menos radicales.

Ya me dirás algo, compañero!

Anónimo dijo...

Esa película es impresionante. La vi anoche y todavía no salgo de mi asombro. La música es hermosa, qué lástima que no tenga soundtrack o algo parecido.

Quimérico Inquilino dijo...

Yo pensé exactamente lo mismo. He buscado afanosamente la banda sonora, pero nada. Sí que tengo en cambio otras bandas sonoras del mismo compositor,Zdenek Liska, igualmente inolvidables.

Saludos y gracias por comentar.

Sergio Jiménez Figueroa dijo...

Peliculón¡¡¡¡